Manos con uñas naturales cuidadas e hidratadas

Cómo cuidar unas uñas frágiles cuando se abren, se descaman o se rompen

Abrimos una lata y se parte una esquina. Nos quitamos el esmalte y encontramos pequeñas capas levantadas. O simplemente sentimos que nuestras uñas nunca consiguen crecer porque se rompen antes. Las uñas quebradizas son un problema frecuente y pueden aparecer por razones muy diferentes, desde hábitos cotidianos hasta determinadas alteraciones que requieren valoración médica.

Antes de intentar endurecerlas con cualquier producto, conviene observar cómo las cuidamos. Si acudimos a un centro de estética en Vallecas para realizar nuestra manicura, también podemos aprovechar para prestar atención al estado de uñas y cutículas. Belimar Estética forma parte de los comercios del Mercado Doña Carlota.

Por qué tenemos las uñas quebradizas

Las uñas están formadas por capas de queratina y su aspecto puede cambiar por múltiples factores.

La Academia Española de Dermatología y Venereología señala que la fragilidad y la separación de la uña en láminas son alteraciones frecuentes. La exposición repetida al agua y determinadas agresiones asociadas a manicuras intensas pueden contribuir al deterioro de la lámina ungueal.

Por eso, antes de buscar una solución inmediata, debemos observar nuestros hábitos.

Agua, detergentes y pequeños traumatismos diarios

Lavarnos frecuentemente las manos forma parte de nuestra higiene, pero mantenerlas continuamente mojadas o exponerlas repetidamente a productos de limpieza puede afectar a uñas y piel.

Cuando vayamos a realizar tareas prolongadas con agua o productos domésticos, utilizar guantes adecuados puede reducir esa exposición.

También conviene evitar utilizar las uñas como herramientas para despegar etiquetas, abrir envases o rascar superficies. Son pequeños gestos que repetimos casi sin darnos cuenta y pueden favorecer roturas.

Cuidar las cutículas también importa

La cutícula actúa como una protección de la zona en la que nace la uña. Por eso no necesitamos retirarla de manera agresiva para conseguir una manicura cuidada.

Mantener manos y contorno de las uñas hidratados puede mejorar su aspecto cosmético y mantener las cutículas más flexibles.

La AEDV señala que los productos hidratantes para manos y uñas ayudan especialmente a suavizar esta zona.

Manicura y esmaltes: cómo evitar agresiones innecesarias

Llevar las uñas pintadas no implica automáticamente dañarlas. Lo importante es cómo realizamos y retiramos la manicura.

Debemos evitar limados excesivos sobre la superficie de la uña y retirar los productos siguiendo el método adecuado. Raspar o arrancar restos de esmalte puede levantar capas superficiales y dejar una apariencia más fina y desigual.

Con los esmaltes permanentes o semipermanentes debemos tener especial precaución con la aplicación.

La AEDV advierte de que determinados esmaltes permanentes contienen acrilatos capaces de provocar dermatitis alérgica por contacto cuando el producto sin polimerizar entra en contacto con la piel. Por este motivo destaca la importancia de una correcta aplicación y del secado con equipos adecuados.

¿Debemos descansar entre manicuras?

Más que establecer obligatoriamente un número concreto de días, debemos observar el estado de nuestras uñas.

Si aparecen descamación, sensibilidad o daño superficial después de retirar un producto, puede ser razonable priorizar durante un tiempo una rutina sencilla de cuidado e hidratación antes de realizar otra manicura.

Lo que debemos evitar es intentar ocultar continuamente una alteración sin preguntarnos por qué está apareciendo.

No todos los cambios de las uñas son estéticos

Que una uña se rompa ocasionalmente no suele ser motivo de alarma. Sin embargo, existen cambios que no deberían resolverse únicamente con una manicura.

Alteraciones persistentes de color, engrosamiento, desprendimiento, dolor, inflamación alrededor de la uña o cambios llamativos en su forma pueden tener diferentes causas.

La AEDV recuerda, por ejemplo, que no todas las alteraciones ungueales son hongos, y que diferenciar ciertas patologías puede requerir valoración dermatológica.

Por eso, ante cambios persistentes o importantes, debemos consultar con un profesional sanitario.

Cuidar las uñas significa ser constantes, no agresivos

Mejorar el aspecto de unas uñas frágiles suele empezar por hábitos sencillos: hidratarlas, proteger las manos durante tareas agresivas, evitar utilizarlas como herramientas y realizar las manicuras de manera cuidadosa.

No necesitamos perseguir soluciones milagrosas ni limar más una uña simplemente porque parezca irregular.

Podemos empezar observando qué gestos repetimos cada día y corregir aquellos que favorecen las roturas. Y cuando queramos llevar una manicura cuidada, priorizar una buena preparación y retirada del producto es tan importante como elegir el color o el diseño final.

Preguntas frecuentes sobre las uñas quebradizas

¿Por qué se nos abren las uñas por capas?

La separación en capas puede aparecer, entre otros motivos, por exposición repetida al agua, pequeños traumatismos o agresiones sobre la lámina ungueal.

¿Es malo llevar siempre esmalte semipermanente?

El problema no depende únicamente de llevar esmalte, sino también de su aplicación, retirada y contacto con la piel. Los acrilatos presentes en determinados productos pueden provocar alergia de contacto en algunas personas.

¿Cuándo debemos consultar por unas uñas frágiles?

Si la alteración aparece de manera persistente, afecta a varias uñas o se acompaña de dolor, inflamación, cambios importantes de color, grosor o forma, conviene consultar con dermatología.